Guillermo Vorrath

Guillermo Vorrath Narváez / Swami Anand Utsav

Cofundador del Centro YOSOY

Conoce mi historia
Paola Caballero

Paola Caballero Molina / Avinasha Ida

Cofundadora del Centro YOSOY

Conoce mi historia

Guillermo Vorrath Narváez / Swami Anand Utsav

Cofundador del Centro YOSOY
Desde muy temprano en mi vida sentí un llamado a explorar más allá de lo evidente. A los 14 años tuve mi primer encuentro con la Meditación Trascendental que abrió una fascinante aventura en mi interior. Después, mi formación comenzó en el ámbito académico, donde estudié Administración de Empresas y posteriormente realicé una Maestría en Economía y Negocios.

En el año de 1994 despertó una incansable búsqueda de respuestas: ¿Quién Soy? ¿De dónde vengo? ¿De qué se trata esto llamado vida? fue cuando inicié conscientemente un camino espiritual que transformó por completo mi forma de vivir y de mirar el mundo. Profundicé en múltiples tradiciones y enfoques, como la Psicología Transpersonal y las enseñanzas del Cuarto Camino, La Sociedad Teosófica y el Gnosticismo. Estudié Chamanismo en el International School of Shamanism. Me formé en Sanación Energética y me certifiqué en Reiki en Miami, Florida.

En 1996 estudié una segunda Maestría en Semiótica, lo que me permitió comprender con mayor profundidad los símbolos y sus significados, las conductas del ser humano, la conciencia y su desarrollo.

En 1998 dejé mi camino profesional y decidí tomar un tiempo para detenerme y comprender el proceso de mi vida, mi búsqueda e inquietudes internas. Viajé a India, donde estudié Meditación y Manejo de Emociones en la escuela de Osho, y donde también cursé entrenamientos certificados de Pulsation y Counselling.

Durante ese tiempo en India fui iniciado como Swami, recibiendo el nombre Swami Anand Utsav, que significa “Monje, Celebración Bendita”. Un nombre que me inspira en cada momento de mi vida.

Después de 10 meses de exploración interna en India, Nepal y los Himalaya, continué mi búsqueda adentrándome a otras dimensiones del ser a través de experiencias en el plano astral en el Instituto Monroe (Virginia, USA).

Desde 2003 imparto talleres de meditación y espacios de conciencia profundizando de forma comprometida en las enseñanzas del YOSOY, a través de investigaciones, canalizaciones y experiencias directas, desarrollando propuestas vivenciales que integran cuerpo, energía, emociones, creencias y experiencias sutiles.

En el año 2009 fundé el Centro YOSOY junto con mi esposa, y desde ese entonces sigo compartiendo cursos y espacios para personas que están en búsqueda de sí mismas y de una vida con mayor conciencia, propósito y libertad interior.

Creo en la práctica como camino, en el gozo como maestro, en la conciencia como puente, y en el presente como la única realidad viva.

Paola Caballero Molina / Avinasha Ida

Cofundadora del Centro YOSOY
Desde muy pequeña sentí la presencia de algo más grande. A los cuatro años comencé a meditar con mi padre, y a los siete recibí mi primera iniciación en Meditación Trascendental. Esa semilla temprana abrió un camino de búsqueda que se ha mantenido vivo hasta hoy. Desde niña también me acerqué al arte: dibujar, escribir, bailar y pintar eran formas naturales de estar en el mundo, de nombrarlo, de habitarlo desde el alma. Con el tiempo decidí formarme profesionalmente como psicóloga. Ingresé a la UNAM para estudiar Psicología Social y Clínica, participando en el Programa de Alta Exigencia Académica (PAEA). Profundicé en el estudio del trauma, realizando mi tesis en el Instituto Nacional de Psiquiatría, y más adelante viví una residencia académica en Vancouver, Canadá, que amplió mi visión cultural, emocional y pedagógica.

Mi camino profesional se ha centrado en el acompañamiento terapéutico desde el año 2001. Me especialicé en trauma y obtuve la certificación en EMDR avalada por EMDRIA International Association. Me formé en protocolos específicos para trabajar con egos debilitados, traumas severos y manejo de crisis, así como en psicoterapias energéticas como la Meridian-Based Psychotherapy de John Hartung. He acompañado a personas en momentos de profunda vulnerabilidad y también en sus procesos de expansión, trabajando tanto en espacios privados como en instituciones públicas, como el Instituto Nacional de Psiquiatría y la Procuraduría General de Justicia del D.F. También impartí seminarios universitarios en la UNAM sobre cuerpo, subjetividad y meditación. Pero más allá del conocimiento técnico, mi búsqueda siempre ha sido integral. A los 23 años inicié una práctica constante de meditación Vipassana, que con los años se convirtió en el corazón de mi camino de vida. Me formé en psicología transpersonal, tantra tradicional, taoísmo y distintas formas de chamanismo ceremonial, reconociendo el valor de integrar el cuerpo, el símbolo y la presencia en toda práctica sanadora. En este entretejido nació una metodología propia, viva y sentida, que hoy es la base de todos los espacios que creo.

Desde esta visión nació el Centro YOSOY, un espacio de transformación profunda en donde la psicología, la espiritualidad, el arte y el cuerpo se encuentran para recordar lo esencial. He creado y sostenido múltiples procesos, como el taller infantil “Recordando el Juego de Vivir”, que ha acompañado a más de 30 generaciones de niñas y niños a reconectar con su alma lúdica, y “YOSOY el Sendero de Loto Azul”, un proceso transformador para mujeres con más de 15 generaciones, centrado en la alquimia emocional y la reconexión corporal. También he guiado círculos de mujeres, talleres de lectura simbólica y experiencias de educación emocional para la infancia y adolescencia.

Mi amor por el arte nunca dejó de acompañarme. Me formé como artista desde la infancia y he continuado expresándome a través del dibujo, la pintura, la danza y la palabra escrita. Obtuve la certificación en danza flamenca (niveles 1 y 2) por la Escuela de Flamenco de Andalucía en 2024 y soy cinta negra en Haidong Gumdo, un arte marcial coreano que me ha enseñado a habitar la energía y el movimiento con disciplina y presencia. También facilito el taller “Jugando al Ritual Flamenco”, un espacio simbólico y expresivo para niñas y niños que une arte, cuerpo y alma.

En uno de los momentos más significativos de mi camino espiritual, elegí el nombre Avinasha Ida. A diferencia de otras iniciaciones en las que un maestro da un nombre, esta vez fui yo quien lo escogió. Avinasha significa en sánscrito “la que por ser eterna es invencible”, e Ida es “fuego”. Este nombre no es un título ni un personaje: es una brújula silenciosa, un símbolo que me recuerda quién soy cuando todo se desordena, una llama interna que arde aún en medio de la noche. Amo también mi nombre de nacimiento, Paola, que me ha acompañado en muchos ciclos. Pero Avinasha es la resonancia de mi alma cuando elijo no repetir lo aprendido, sino recordar lo esencial.

Mi propósito es generar espacios donde el cuerpo, la mente y el alma se reconcilien desde el respeto, la ternura y la experiencia directa. Trabajo con símbolos, rituales cotidianos, palabras que respiran y emociones que quieren ser escuchadas. Creo que solo podemos enseñar lo que somos. Y por eso busco, cada día, estar presente.
Guillermo y Paola